jueves, 27 de octubre de 2016

Nosotros, el pato de la boda

En el ámbito del Congreso de la Nación, por resoluciones firmadas por Gabriela Michetti y Emilio Monzó los legisladores nacionales tuvieron un jugoso incremento del 70% en sus dietas, con lo cual pasaron de los actuales $62.000 a los $106.000. Y no es todo, sumando los incrementos por otros conceptos, la cifra trepa a los $142.000.

Ningún empleador, por muy generoso que sea, va a pagar a sus empleados, más de lo que él mismo gana. Pero nosotros, los ciudadanos, a nuestros empleados, les permitimos que se fijen ellos mismos los sueldos. Así, gobernantes, legisladores y funcionarios políticos, ganan fortunas en sueldos, (sin contar el “me llevo”) mientras el pueblo padece toda clase de penurias, siendo la más grave, la inseguridad. Y por no vivenciar esas penurias, nunca sabrán cómo solucionarlas. A nosotros, a los ciudadanos argentinos, al común de la gente, se nos ha convertido en “el pato de la boda”. Siempre terminamos pagando las consecuencias de la incapacidad y la corrupción de la clase dirigente. Esa clase dirigente que en estas casi tres décadas de democracia se ha enriquecido exponencialmente, mientras que de manera inversamente proporcional nos empobrecíamos los ciudadanos.
Los daños y su secuela de perjuicios causados por la privatización de la Dipos en Santa Fe, los pagamos los ciudadanos. El perjuicio económico causado por el intento de privatización de la EPE Santa Fe, lo pagamos los ciudadanos, al igual que la privatización del Banco de Santa Fe.
Todo esto, sin contar con los “ñoquis” que tenemos y que no podemos comer.
La privatización y re estatización de Aerolíneas Argentinas al igual que YPF, la inútil pista de Aniyaco, el proyecto del tren bala, o el del puente Buenos Aires - Colonia, causaron perjuicios económicos que paga siempre el ciudadano común.
La compra de las motos niveladoras chinas de Obeid a Lázaro Báez, o de los dos trenes de Santa Fe, que no funcionaron ni diez días, pero chocaron un andén, un peatón y un auto, fueron gastos inútiles que se pagaron con los dineros de los contribuyentes. Y todos esos gastos fueron causados por negligencia o por negociados  de funcionarios públicos corruptos que siempre quedaron impunes. A ellos nadie les “pide cárcel común”, por el contrario, jueces venales los encubren dejando prescribir las causas que les llegan. 
Acabamos de “disfrutar” de una década ganada gracias a los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, que contaron con el apoyo de toda la izquierda revolucionaria de los otrora jóvenes idealistas; y tiramos todo por la borda al no permitir que Daniel Scioli ganara las elecciones. Durante la década ganada le iba tan bien al país, que se pudieron regalar millonarias pensiones, subsidios e indemnizaciones a jóvenes idealistas que se dedicaron a robar, secuestrar, torturar, asesinar y cometer toda clase de atentados terroristas.
Cómo pudimos ser tan estúpidos. Nos perdimos de disfrutar las mieles del paraíso, paraíso que hoy disfrutan los santacruceños, gracias a “más de dos décadas ganadas”. Y ellos van por más, bajo el gobierno de Alicia Kirchner.

Tampoco tuvimos la suerte de los formoseños, cuyo gobernador, Gildo Insfran, va por su sexto mandato consecutivo, llevando a su provincia a tal grado de riqueza que se da el lujo de regalar jubilaciones y pensiones a ciudadanos paraguayos residentes en la vecina república.
Pero todavía los políticos se enojan con quienes cada tanto, iban a golpear los cuarteles.

El General San Martín, en una de sus cartas escribía “Prefiero un gobierno que los demagogos llamen tirano, pero que me prive de los bienes que me brinda la actual libertad”.
Yo comparto su opinión. 

Orlando Agustín Gauna Bracamonte