jueves, 17 de agosto de 2017

ISIS, ERP, MONTONEROS...

UNOS Y OTROS, SON 
TERRORISTAS ASESINOS
El 3 de julio pasado, falleció el Teniente Coronel Julio Cesar Meroi. 
Durante la última audiencia del circo judicial llamado “Causa Operativo Independencia” a la que concurría obligatoriamente, sufrió una trombosis que lo llevó a la muerte. 
Casi simultáneamente falleció su esposa. 
El 6 de julio el Tte. coronel Meroi debía decir sus últimas palabras en la función circense. 
Ante su muerte, sus hijos asistieron a la audiencia con el retrato de esta nueva víctima de jueces genocidas. 
El 413º preso político, muerto en cautiverio 

Este 17 de agosto, se quitó la vida Sandra, la hija del matrimonio Moroi. Hace casi dos siglos, Honoré de Balzac escribió “Cada suicidio es un sublime poema de melancolia”.
En estos tres casos, hay responsabilidad de inculpables, como son la enfermedad, el dolor y hasta la melancolía. Desde el Juicio de Nuremberg se comenzó a hablar con insistencia del “autor mediato”. Es el que ejecuta el hecho típico utilizando como instrumento a un inimputable o a un inculpable. 
De estas tres muertes son autores mediatos, los jueces del Tribunal Oral Federal de Tucumán, Gabriel Eduardo Casas, Carlos Enrique Ignacio Jiménez Montilla y Juan Carlos Reynaga. 

Pero también son autores mediatos: 
   Los miembros prevaricadores del Poder Judicial, que violando la Constitución Nacional aplican leyes penales con retroactividad y apartan a los imputados de sus jueces naturales. 
   Los miembros del Congreso de la Nación que se arrogan facultades para anular leyes, quitando derechos adquiridos.      Y los miembros del poder ejecutivo que, violando el principio de división de poderes, coacciona a unos y otros. Este Poder Judicial, en su momento, pretendió que una delincuente terrorista, miembro del Ejército Revolucionario del Pueblo (http://orlando-gauna.blogspot.com.ar/2016/09/la-jueza-maria-alicia-noli-condena-sin.html), hermana de otro delincuente de la misma banda y casada con otro terrorista, juzgara a los acusados en la Causa Operativo Independencia.
Esta jueza y sus pares, tuvieron el cinismo de rechazar los planteos de recusación.
En la Ciudad de Santa Fe, otro Tribunal Oral Federal, está juzgando a dos imputados por estos circos judiciales, que, violándose leyes nacionales y tratados internacionales con jerarquía constitucional, hace más de cinco (5) que se encuentran en PRISIÓN PREVENTIVA. Esto equivale a decir que ya están condenados. Porque no son capaces de declarar inocentes, (aunque no se demuestre su culpabilidad) a dos personas que mantuvieron privadas de su libertad por cinco años. 

En España acaba de cometerse otro atentado terrorista. La comunidad mundial condena el hecho. Pero en toda regla hay excepciones. No repudian este atentado, las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, tampoco lo hacen H.I.J.O.S. ni distintas organizaciones de derechos humanos. Porque estas organizaciones fueron creadas por terroristas argentinos y sus cómplices. En el mundo se condena a los terroristas. 

En nuestro país se los “indemniza”, se les brindan pensiones, cargos públicos y hasta se cambió el nombre de la Estación Entre Ríos, para llamarla Estación Rodolfo Walsh, nombre de uno de los delincuentes terroristas, responsable del atentado cometido en el comedor de la Superintendencia de la Policía Federal Argentina, con más víctimas fatales que el cometido recientemente en España.

Orlando Agustín Gauna Bracamonte

martes, 15 de agosto de 2017

“¡Caronte!...¡Seré escándalo en tu barca!”

HOJAS DE LIBERTAD 

Peor que la misma injusticia, es la soledad. Hiere más la ingratitud, que la mentira. Se torna insoportable la indiferencia, incluso más que la falta de libertad. 

Una nación es tal, cuando en ella reina la justicia; concepto con mucha más substancia y valor que las cambiantes ideologías, que siempre, inexorablemente, son cristales que empañan la realidad. 

Con el riesgo siempre latente que entrañan las síntesis, asumimos hoy que nuestra generación fue protagonista adolescente de una Argentina jaqueada por el odio y las falsas dicotomías. En el marco de una sociedad reconocida en el mundo por el peso cultural propio de su clase media, nuestro país no acertaba, medio siglo atrás, en reducir dos guarismos, hoy por hoy, envidiados: 15% de pobreza y 5% de desocupación. Finalizaba la década de 1960. A los ciclotímicos enfrentamientos internos, tan propios de esta precaria Hispanoamérica, se sumaba entonces un ingrediente nefasto: la confrontación de una distante y ajena guerra fría que repercutía en nuestras tierras. ¡Qué sencillo parece ahora, interpretar esos años!¡Cuántas palabras vacías, cuantos mares de tinta derramados por analistas e investigadores que, poco a poco, frase a frase, renglón tras renglón, acomodan una historia que se deforma entre silencios, pinceladas de romanticismo barato, medias verdades, algunos recuerdos y muchos olvidos! No fue nada fácil para aquellos que dejábamos la pubertad, contemporáneamente a mayo de 1968.
Distintas usinas de confrontación y violencia hicieron lo suyo, inyectando el delirio y el mesianismo entre los argentinos. 

Se cruzó una barrera: las ideas contrarias, podían y debían eliminarse. La muerte del humilde gendarme Romero por el fuego del capitán Hermes Peña, miembro del ejército regular de Cuba, ocurrido en los montes salteños promediando los
años sesenta, podría tomarse como uno de los tantos indicios del comienzo de una cronología siniestra de muertes, lágrimas y desesperanzas, que continuó por la vía armada hasta 1989, con la locura del ataque al cuartel de La Tablada. En toda esa trágica etapa de la vida nacional, especialmente en los años de apogeo de la confrontación (1974‐1976), más de quince mil miembros armados de los movimientos terroristas vernáculos, con adiestramiento foráneo, enfrentaron al Estado argentino, sin pedir, ni dar cuartel. 

Nada puede enorgullecer a los argentinos, de lo ocurrido en aquellos años trágicos. Hasta los actos individuales de arrojo, heroísmo y sacrificio, se deprecian ante la fetidez del marco general de las conducciones, encrespadas de odio y cegadas de venganza. Los unos, se lanzaron a la locura de la toma del poder a través del empleo de las armas, hasta vencer o morir por la Argentina. Los otros, con la contundencia del monopolio estatal del empleo de la fuerza, recibieron la orden de frenar a los primeros. Tambaleantes los poderes de una república endeble, se hicieron del poder imponiendo un modelo que, lejos estaba de reemplazar la poesía que destruye, con la poesía que promete.
Unos redactaron sus propios códigos y reglamentos, se uniformaron, se asignaron grados y jerarquías, hicieron públicas sus metas políticas y militares, secuestraron, robaron, atentaron, ejecutaron de forma sumaria, fusilaron a sus propios miembros por actos de cobardía y hasta por demostrar preferencias sexuales reñidas con el espíritu revolucionario, liberaron zonas y poblados, dañaron el patrimonio nacional. Los otros, vaya paradoja, se mimetizaron con los agresores de la sociedad que pretendían defender, asumiendo roles impropios a su formación, para los cuales eran evidentemente incapaces. Los unos pretendieron trastocar todo, incluso lo justo. Los otros pretendieron conservar todo, incluso lo injusto. ¿Y el resto? ¿O vamos a seguir la cómoda teoría de dos hermanos díscolos que arruinaron la paz de una numerosa, educada y unida familia argentina? 

Los miembros de la sociedad política, los partidos, los sindicatos, las organizaciones intermedias, no supieron o no quisieron neutralizar a sus propios elementos que difundían el odio y la violencia, llegando incluso en un último acto de cobardía, a desertar de su función inherente y declararse públicamente incapaces de frenar la demencia, mirando con súplica a los cuarteles. 


Los grupos económicos, sus bancos y financieras, sus asociaciones empresarias de la industria y del campo, como no podía ser de otra manera, estimularon, desde las sombras anónimas de sus intereses, para que cesara cuanto antes el caos, recomponiendo un básico orden para no ver menguar sus dividendos. Los mercados necesitan siempre orden y cierta certeza razonable de seguridad, que lejos estaba en el aquel entonces, con diarios atentados, secuestros, asesinatos de ejecutivos y pagos de mensualidades extorsivas. 

Los pastores de la iglesia, tan mundana ella, bendijeron sables y banderas, cuidando muy bien de repartir por igual el rociado de sus aguas benditas entre unos y otros de los bandos en pugna armada. 

Los jueces, salvo honrosas excepciones que pagaron con sus vidas el encarcelar a los sediciosos, se hicieron los distraídos tras sus cómodos escritorios, exprimiendo los beneficios de sus prebendas, guardando un cómplice silencio. 


Muchos de los intelectuales que sembraron el enfrentamiento en las mentes de miles de jóvenes, indicaron con insistencia la senda de peligrosos atajos que ellos mismos jamás se atrevieron a transitar. 

De esta siniestra combinación social, nada bueno podía emerger. 

En el presente, hay quienes reconocen tímidamente que la lucha de los años setenta frenó a la Argentina de dirigirse, por un camino seguro, a lo que representa la Venezuela de hoy en día. Es una comparación equivocada. No alcanza. Con sólo releer los propios documentos del terrorismo argentino queda claro que la Venezuela del presente es una mala caricatura de lo que hubiese sido la Argentina sangrante en manos del rencor, del mesianismo y del odio de clases de las organizaciones armadas rioplatenses. 

A partir del fin grotesco de la dictadura, en diciembre de 1983, se jalonó el camino para evitar el cierre definitivo de las heridas de la patria, a saber: 

 Se puso una artificial y tendenciosa fecha de inicio y terminación de la guerra revolucionaria en la Argentina: del 24 de marzo de 1976 al 10 de diciembre de 1983. 
 Se juzgó a los protagonistas del enfrentamiento armado con instrumentos legales sancionados con posterioridad a los episodios denunciados, no respetando a sus jueces naturales. 
 Como remiendo a la inevitable crisis de semana santa de 1987, se promulgaron leyes de apuro que pretendieron poner límites a inacabables procesos judiciales. 
 Años después, se derogaron esas leyes, en manos de los mismos protagonistas de la sociedad política que desertó de su razón de ser en los setenta, y de no pocos que integraron, armas en mano, el ataque contra su propio Estado y su propia sociedad. 
 Se proclamaron desde el más alto nivel de la justicia los conceptos de lesa humanidad y asociación ilícita, vulnerando antiguos principios del derecho penal y obligaciones contraídas por el país a partir de vigentes tratados internacionales. 
 Con la complicidad de los otros poderes, se terminó de diseñar y poner en marcha una verdadera trampa mortal para un sector de los protagonistas de esas luchas: los que acariciaron la victoria militar. 

Se trata de una gran emboscada estratégica. 

Hoy, promediando 2017, a cuarenta años de aquellos episodios, está debidamente probado que:

1.    Quienes atacaron con violencia al estado argentino y a su población, gozan del respeto, los resarcimientos y la libertad para ser legisladores, prósperos empresarios, jueces, docentes, periodistas, funcionarios públicos, relatando impúdicamente sus andanzas como terroristas. 
2.    Los responsables políticos, civiles y militares, de aquellos años, o están muertos, o viven en otras latitudes o disfrutan del calor de sus hogares en compañía de sus afectos. 
3.    Los políticos, los grupos económicos, pastores, intelectuales, periodistas y jueces, prefieren asumir la aceptación de una versión histórica falsa, por incompleta y tergiversada. 
4.    La mayoría de los habitantes de la Argentina, que nacieron después de 1983, o desconoce la verdad de lo ocurrido o prefiere no saberlo. 
5.    La institución judicial, está vaciada en sus esencias. 

Por ello, muchos de los que estas líneas compartimos, elevamos nuestra voz, cansados de haber sido usados, por los unos y por los otros, con la cobardía cómplice del resto. Pertenecemos a una generación que se vio empujada hacia un enfrentamiento fratricida, estéril y cruento, lejos de las decisiones, ignorantes de los objetivos, envueltos en odios ajenos; verdaderas víctimas que ofrecimos los mejores años de nuestra temprana juventud, con desinterés y confianza en luchar por la defensa de nuestra amenazada patria. Nadie de nosotros reclama por las heridas del cuerpo ni las del alma. Antes de ello, muchas muertes argentinas merecen nuestro respetuoso homenaje. 

Como si la capacidad de entrega no alcanzase, enfrentamos al inglés en Malvinas – otra vez sin participar en las decisiones ‐, en inferioridad manifiesta, sin ocultar nuestros cuerpos a las explosiones y a la metralla. 

Nos siguen humillando, aquellos por quienes ingenuamente peleábamos. 

Desde 2003, el estado argentino lleva adelante un plan sistemático de aniquilación de un sector de su ciudadanía. Es así. No se conoce caso en la historia del mundo civilizado en que se haya colocado a una fuerza armada regular en el banquillo de los acusados, procesando judicialmente, por ahora, a casi tres millares de sus miembros (militares, policías, gendarmes, prefectos, penitenciarios, agentes civiles, funcionarios judiciales), de los cuales más de 400 ya han fallecido en cautiverio antes de recibir sentencia; la mayoría del resto guarda prisión preventiva habiendo transcurrido años de vencimiento de los plazos procesales. Lisa y llanamente: el aniquilamiento de un sector bien caracterizado. Nótese que han encarcelado a quien fue jefe del ejército argentino en 1975 – muerto en prisión ‐, y a quien ocupó en mismo cargo en 2015 (alumno de la academia militar en 1975). La representación de un ejército completo, de general a cadete. 

Quienes con consignas extrapoladas de extrañas latitudes pretendieron imponer en el Río de la Plata, por las armas, una dictadura sangrienta, conducen cómodamente el aniquilamiento sistemático de los sobrevivientes que se lo impidieron. 

Somos conscientes que estamos en la más oscura noche de la adversidad. Nadie es profeta en su tierra. Las primeras luces de esperanza, para nuestro asombro y vergüenza, se están encendiendo desde el exterior de la Argentina. Dirigentes de organizaciones de otras naciones y de organismos supranacionales, han comenzado a prestar atención a la flagrante agresión al derecho penal por parte del estado argentino. Pese al cautiverio, a las humillaciones, al sufrimiento de nuestros hijos y nietos. A la enfermedad y al abandono en que se hallan muchos de nuestros adultos mayores, que arrastran por los pabellones y celdas de todo el país, el amargo sabor de la incomprensión y silencio cómplice de todo un pueblo. Pese a todo ello, mantenemos nuestro corazón y las fuerzas de nuestro cerebro en la realidad de una patria que se aleja cada vez más de serlo. Pero aún podemos servir a ella. Por nuestros descendientes. Por nuestros muertos. No dejaremos nunca de cumplir juramentos juveniles. 

Los prevaricadores serán señalados en sus embustes y alevosías. Esos personeros de la injusticia. Esos beneficiarios de prebendas, parciales y parsimoniosos a la hora de medir corrupciones, inmediatos a la hora de armar causas endebles y viciadas de toda nulidad contra nosotros, serán denunciados con nombres y apellidos. Su vil e interesado sentido de venganza podrá saciar sus ambiciones y su sordo y antiguo rencor, enalteciendo nuestro propio ánimo para desenmascararlos ante el pueblo argentino y ante la comunidad internacional. 

 Será justicia.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Juan Mulasano y Omar Nose. Las nuevas víctimas

Este 8 de agosto, en la ciudad de Santa Fe se inició un nuevo Circo judicial. 
Esta vez las víctimas que fueron arrojadas a los leones son dos policías del Norte santafesino. 
Ellos son Juan Antonio Mulasano y Omar Rubén Nose
Me presenté acompañado por el compatriota Rubén Salas para demostrarle a las fieras que no les tememos y a la vez expresarle nuestra solidaridad a las víctimas de este nuevo Circo judicial. 
Al ingresar al Tribunal, quise saludar a la madre de la guerrillera muerta Nilda Elías, Otilia Acuña, quién a pesar de su edad y sus achaques es llevada a estas funciones circenses con su pañuelo blanco como un amuleto. Dos simpatizantes de los terroristas trataron de impedir mi saludo y cuando aclaré que sólo quería saludarla porque la conocía desde hace más de 40 años. 
Está pobre anciana dijo no conocerme.
Su edad, su poca vista o a lo mejor la vergüenza de que sus amistades la vieran saludando a un “facho” que conoce mucho de su vida privada, puede que la llevaran a decir que no me conocía. 
Ella me conoce muy bien a mí. Y mas aún al Gordo Bassaga cuando en aquellos años trabajamos en la comisaría de Santa Rosa de Lima. Ella vivía y todavía vive a la vuelta de la Comisaria de ese barrio. 
También nosotros la conocemos demasiado bien a ella y a su hija. Sabemos muy bien cómo murió su hija enfrentando a las fuerzas gubernamentales con armas de fuego y granada. 
Nilda Elías prefirió morir matando antes que entregarse. 
Por suerte y a pesar de haber disparado y arrojado una granada contra las fuerzas del orden, no alcanzó a lesionar a ninguno. 
Pero el Gran Curro de los Derechos Humanos la lleva a ella a decir que su hija fue asesinada. 
Habiéndola conocido tanto, y viendo que vive en la misma precaria vivienda, en humildes condiciones, debo suponer que ella también fue víctima del curro de los derechos humanos, que no recibió lo que por las leyes Kirchneristas le debería haber correspondido. Buena  parte  de ese dinero se debe haber perdido en el camino. 
Finalmente decidimos no ingresar a la sala de audiencias por no tener nada que nos identifique como amigos de las víctimas y no conocernos recíprocamente.
Si no fuera tan creyente diría que fue casualidad o suerte. Pero como, católico soy demasiado creyente. Antes de dirigirme al tribunal oral pase por la iglesia de Nuestra Señora del Carmen y entré a hablar con el Cristo Vivo que estaba esperando en el Sagrario. Cómo es mi costumbre le pedí que me permita ir descubriendo en mi vida Su Santa Voluntad y me dé las fuerzas necesarias para cumplir la. 
Con la fortaleza que me brinda el Espíritu Santo fui al tribunal oral con mi amigo Javier y habiendo decidido no ingresar a la audiencia, nos dirigimos a realizar otras diligencias. 
En un momento dado volvemos a pasar frente al tribunal y veo a un abogado defensor y con su mediación pudimos conocer y saludar a los imputados a quienes les hicimos llegar nuestra solidaridad.

El Circo continúa por varias funciones más pero las víctimas de este curro de los Derechos Humanos saben que no están solas, los acompañamos permanentemente Y qué vamos a seguir bregando por su merecida libertad.
Párrafo aparte merece la presencia de tanta gente carente de obligaciones laborales que representando a amsafé, a la CTA y a ATE, se encontraban presentes en el lugar apoyando a los secuaces de los terroristas de antaño.
Los dineros de los afiliados y del Estado se malgastan en trasladar a estos parásitos que negocian la sangre derramada, con el curro de los derechos humanos.

Orlando Agustín Gauna

lunes, 31 de julio de 2017

Elecciones 2017

Estamos en plena campaña electoral por las próximas elecciones llamadas de "medio término".


Salvo pocas excepciones, en todo el país se eligen legisladores municipales, provinciales y nacionales. Quienes resulten electos no ejercerán funciones ejecutivas. Dictarán normas. 
Sin embargo, en sus discursos, lo que menos hacen es comentar proyectos y fundamentarlos. Se expresan como si fueran a ejecutar normas.
Y nos llenan de promesas, promesas y mas promesas... En una campaña proselitista donde se gastan sumas millonarias de dinero, que nadie sabe de donde sale, pero que todos sospechan que proviene de la corrupción y el narcotráfico.


Prometen lo que van a hacer...No cuentan lo que hicieron.
En 34 años de "democracia", TODAS las clases políticas, gremiales y judiciales se enriquecieron, con fantásticos sueldos y oscuros negociados. Inventaron cargos para pagarles sueldazos a esposas, amantes y demás parientes y amigos. Llenaron la administración pública de empleados públicos, acomodados por su militancia partidaria. 
Y en su creatividad, sobre la tumba de los muertos, inventaron el curro de los derechos humanos y fomentaron la haraganería, con indemnizaciones, pensiones, subsidios y "planes".

Todo ese despilfarro de miles y miles de millones de pesos, sale de los impuestos cada vez mas elevados que paga la clase verdaderamente trabajadora, a la que el sueldo cada vez le rinde menos. 
Las pocas obras públicas que se hacen con lo que queda de los impuestos que no se van en sueldos, se hacen mal, hay que rehacerlas y encima pagar abultados sobreprecios.
Y como dijera el genial Tato Bores en su famoso monólogo; de todos estos males, "las culpa es del otro..."
Entonces, solo me queda preguntarles a los candidatos, además del derecho a elegir a "los nuevos ricos" que continúan agotando las riquezas de nuestro país: ¿En qué se benefició la clase trabajadora con esta democracia?

Orlando Agustín Gauna Bracamonte

jueves, 27 de julio de 2017

Los santafesinos que apoyaron a Julio De Vido

Diputado Marcos Cleri. 

Pertenece a una agrupación llamada "La Campora". 
Campora fue echado por el General Peron. 
Perón lo acusó de haberle llenado el gobierno de "putos y zurdos". Eso me permite suponer que Cleri es Camporista y que en consecuencia, no es Peronista. 

Aprovecho la oportunidad para rogarle, me informe en mi condición de ciudadano santafecino, los fundamentos que lo llevaron a votar contra la exclusión del Diputado Julio De Vido. 

Diputada Lucila María De Ponti

Pertenece al Frente para la Victoria. Milita en el Movimiento Evita, que preside Emilio Pérsico (Su hijo transportaba droga en un vehículo del Ministerio de Desarrollo Social). Milita junto a Jorge Taiana, integrante de la banda terrorista Montoneros, imputado de haber colocado el 4 de julio de 1975, una bomba en el Bar El Ibérico, matando a un mozo del bar y a una señora.

Alejandro Ariel Ramos
Pertenece al Frente para la Victoria. 
Acaso podemos creer que apoya a De Vido al estar procesado junto con él en irregularidades en las asignaciones de subsidios al transporte, y teme ser expulsado del Congreso por los mismos motivos. 

Eduardo Jorge Seminara
también votó contra la expulsión del Diputado Julio De Vido. Ojalá conteste al pueblo argentino, los fundamentos de su votación, o acaso se siente cómodo al lado de De Vido.
Eduardo Jorge Seminara, también es discípulo de Joseph Goebbels. Y siguiendo la escuela del jerarca nazi, miente, miente, miente. 
Y miente ante la justicia. 
Miente ante Tribunales Federales. 
Miente con la impunidad de los que están en el poder. Eduardo Jorge Seminara se manifiesta víctima de la represión y poniendo fuerza de convicción a sus mentiras, afirma que fue detenido en julio de 1976 cuando estaba cumpliendo el servicio militar en Azul y trasladado a Rosario donde fue “torturado”. 
Que en esas sesiones de tortura se encontraba presente Jose Carlos Antonio Scortechini, al que reconoció por su voz. file:///C:/Users/Familia/Documents/Personas/Eduardo%20Seminara/declar%C3%B3%20en%20el%20juicio%20contra%20represores.htm 
Eduardo Jorge Seminara, a pesar de haber sobrevivido siete días sin tomar agua ni comer (¿?), miente. 
Jose Carlos Antonio Scortechini, según consta en las mismas actuaciones y registros de la época, desde el 31 de mayo de 1976 prestaba servicios en la Unidad Regional del Departamento Villa Constitución y a las pocas semanas era dejado cesante de la repartición policial. 
Ergo, nunca pudo haber estado presente en los interrogatorios de Eduardo Jorge Seminara. 
Por telepatía debe haber participado Jose Carlos Antonio Scortechini de las sesiones de tortura a las que era sometido Eduardo Jorge Seminara. 
Hora llegará en que muchos jueces sean juzgados por prevaricación y los muchos Eduardo Jorge Seminara sean juzgados por falso testimonio. 
Hasta entonces, los que sabemos la verdad, los consideramos infames traidores a la patria por buscar venganza contra quienes para salvar a la Nación de caer bajo una dictadura marxista, los derrotaron en el campo militar. 
Eduardo Seminara en su muro de Facebook afirma: La ofensiva desatada contra la permanencia en la Cámara de Diputados de la Nación del Arq. Julio De Vido debe enmarcarse en las virulentas acusaciones que se dan en la campaña electoral con miras a la renovación de la legislatura nacional. 
La declaración de la inhabilidad moral del diputado es una figura que ya existía al momento de asumir el ex ministro de Planificación y estos mismos diputados, que hoy intentan embestir a De Vido, avalaron el diploma del legislador. Ya existían también los procesos judiciales que ahora se esgrimen como fundamento para la declaración de inhabilidad. Existe, para todo ciudadano argentino, la presunción de inocencia hasta que un proceso judicial – con todas las garantías- demuestre lo contrario. Para nosotros los procesos judiciales en marcha que investigan el desempeño del ex ministro de Planificación Federal pueden desarrollarse sin ningún impedimento, aún siendo diputado de la Nación. Desde Diputados Bloque FPV - PJ creemos que hay que impedir la condena mediática como presión sobre los procesos judiciales y su utilización electoral. 
Ese principio de inocencia que dice que existe para todo argentino, no se aplica para quien Seminara acusó ni para los acusados por criminales terroristas. Ellos pueden permanecer años interminables bajo prisión preventiva y violarse el principio de irretroactividad de las leyes.

Hora llegará que los corruptos y los jueces prevaricadores deban responder ante la JUSTICIA. 

Orlando Agustín Gauna Bracamonte

martes, 18 de julio de 2017

Pablo Cejas, victima de la narco criminalidad

En la noche del 17 de julio, fue asesinado el Agente de Policía Pablo Cejas. 

Un Siglo atrás era inusual el asesinato de un policía.
En 1909 fue asesinado el Jefe de la Policía Ramón Falcón, en un atentado terroristas cometido por el anarquista ucraniano Simón Radowitzky. 
En la década del `70, los hoy llamados "jóvenes idealistas", hacían sus primeras armas, asesinando indiscriminadamente a agentes policiales, a los que les robaban el arma como prueba de su "hazaña". Estos "méritos" les permitían ascender en los cuadros de las organizaciones terroristas, como ERP, Montoneros, etc. 
Restablecida la democracia, temporalmente cesaron los asesinatos de policías. 
Tácitamente se prohibió la palabra REPRESIÓN y la LIBERTAD fue superada por el LIBERTINAJE.
Con el libertinaje llegó la droga. Corruptos policías, jueces y políticos que antes se enriquecían con el juego clandestino y la prostitución, encontraron una gran veta de oro.
Transar con los narcotraficantes.
Hace pocas semanas, casi todas las autoridades de la Ciudad de Itatí, quedaron involucradas en el narcotráfico. 

Días atrás, en la Ciudad de Santa Fe, fue detenido imputado de estar involucrado en el negocio de la droga, el pre candidato a Concejal por el justicialismo, Luis "Coco" Bergallo.
Hace varios años el Concejal justicialista de la localidad de El Colmenar (Tucumán) fue detenido cuando llevaba droga debajo de la alfombra del baúl de su auto.
El Concejal Gabriel Maurin. a cargo del Concejo Deliberante de la Localidad de Salvador Mazza en la provincia de Salta, también fue detenido acusado de integrar una banda que ingresaba droga al país, en la causa denominada Operativo Febrero Blanco.
Pedro Ramón Bareiro, asesor del gobernador formoseño Gildo Insfran, fue detenido transportando en un vehículo oficial, 50 kilos de cocaína.

Actualmente, en Entre Rios, bajo la denominada "Operación Papa Noel", se detuvo a numerosas personas, entre las que se encuentran los conocidos como narcotraficantes, Daniel y Miguel Celiz, y en esta causa pueden ser arrastrados "si no hay arreglo con la justicia", varios funcionarios políticos del gobierno de esa Provincia. 


Y se podría continuar con una lista interminable de funcionarios políticos, policiales y judiciales involucrados con los mercaderes de la muerte. 
En la ciudad de Santa Fe, le podríamos preguntar al Juez Federal Reinaldo Rodriguez, por qué no imputó al presunto conductor del camión con 1.500 kilos de droga hallado hace mas de dos años en Arroyo Leyes, Ignacio Salvador Principatto. El Juez Rodriguez lo dejó inmediatamente en libertad; pero ahora lo atraparon a Principatto en Buenos Aires con 1.200 kilos de droga. Allá no pudo "arreglar".

O al Juez de Rosario Juan Carlos Vienna, que relación tiene con Luis Alberto Paz, padre del asesinado narcotraficante Martín "Fantasma" Paz. El Juez y Luis Paz, viajaban con sus respectivas parejas a EEUU a ver espectáculos boxisticos.

Ellos son los mercaderes de la muerte. 
Por culpa de ellos, los adictos,  roban y matan para comprar mas droga. 
Por culpa de ellos se asesinan en ajustes de cuentas o conflictos por espacios territoriales. 
Por culpa de ellos, cientos de personas mueren por sobredosis.
Y ellos asesinan o mandan a asesinar a cualquiera que los denuncie.
Ellos son los responsables del asesinato del Agente de la Policía de Santa Fe, PABLO CEJAS. Y no hay que omitir que Pablo Cejas estaba bajo el programa de testigo protegido. Programa que no sirvió para proteger su vida
PABLO CEJAS, se cansó de denunciar la connivencia policial, política y judicial con el narcotráfico. Eso le ha costado la vida.
No importa que la clase política lo niegue. 
Negando esa hipótesis, se expresaron el Ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro y el Sub Secretario de Investigación Criminal y Policías Especiales Rolando Galfrascoli; pese a que PABLO CEJAS fue muerto por 21 heridas de arma de fuego.
Los buenos policías, los camaradas de PABLO CEJAS, no pueden permitir que este crimen quede impune para que esta nuieva victima pueda descansar en paz.
La sociedad debe exigir que se haga justicia y que los corruptos y los delincuentes comunes terminen presos.
De lo contrario, nosotros y nuestros seres queridos, seremos las próximas victimas de estas lacras.

Orlando Agustín Gauna Bracamonte

sábado, 8 de julio de 2017

#3A ¡A la calle, que ya es hora!




 “Si quieres paz, lucha por la Justicia”. 
Pablo VI 

Tenemos la obligación, frente a nosotros mismos y a nuestra posteridad, de tomar conciencia del crucial momento que nos toca vivir; de nuestra actitud y, sobre todo, de nuestra acción personal, depende el futuro, tanto de corto cuanto de largo plazo. La viabilidad de nuestro país sólo será posible si conseguimos recuperar la Justicia, volviendo a poner la venda en su lugar y equilibrando su balanza. 
Ha llegado la hora, conciudadanos, de echarnos a la calle y gritar
¡BASTA! Para explicarles, a todos y cada uno de estos nefastos personajes encargados de imponer la ley y que tanto han desvirtuado ese rol y, sobre todo, la tan honrosa magistratura con que la sociedad los ha distinguido, que nuestra paciencia ha llegado al límite. Que no queremos que la Justicia se transforme en la triste parodia que es hoy en Venezuela. 

La Argentina ha asistido, por décadas, a la inmunda prostitución de los magistrados que, de acuerdo al rol que la Constitución les asigna, debieran actuar como límites frente a los excesos del Estado ante los
particulares, como custodios de su correcta aplicación y, en especial, en la persecución de la corrupción. Hoy, debido a la irrupción de la política más bastarda en el proceso de designación de los jueces, estamos sometidos todos a la voluntad de personajes inescrupulosos, impunemente enriquecidos por los favores prestados al poder de turno. 
¿Cómo vamos a aceptar ser juzgados por personas tan corruptas como Freiler, Rafecas, Canicoba Corral, Casanello y tantos otros?
¿Cómo vamos a permitir que estos tránsfugas decidan sobre nuestra honra, nuestra libertad y nuestro patrimonio? ¿Tan bajo hemos caído como ciudadanos libres y soberanos que somos incapaces de resistir la degradación moral que impregna nuestra sociedad? ¿De qué estamos hechos? 
¿Cómo podemos observar, sin reventar de indignación, el infame y libre pavoneo de tantos ex funcionarios, parientes, testaferros y nuevos “capitanes de empresa” enriquecidos sin explicación alguna? Las inmensas fortunas que exhiben y gastan con impudicia están construidas con dineros que nos fueron exprimidos con impuestos confiscatorios y faltan en alimentos, hospitales, escuelas, viviendas, saneamiento, caminos, rutas, vías férreas, gas y electricidad, comunicaciones y hasta defensa nacional. 
¿Cómo educamos a nuestros hijos y vamos a trabajar, día tras día, si todos esos delincuentes continúan refregándonos en la cara su libertad después de haber cometidos tantos y tan graves delitos? Son los responsables directos de la enorme mortalidad infantil en el norte y, también, de la monstruosa expansión del narcotráfico; ¿seguiremos mirando hacia otro lado cuando las luchas entre las bandas, todas socias del kirchnerismo y de muchos de los jueces, nos lleven a la penosa realidad del México actual? 
¿No nos da vergüenza que en Brasil ya haya habido 144 condenas de funcionarios, políticos y empresarios, que suman 1600 años de prisión, y más de 1700 investigaciones abiertas? El vergonzoso
Juez Luis Rodríguez, otro indigno inquilino de Comodoro Py, se negó ayer a pedir el desafuero y la detención de Julio de Vido; uno de los reclamos que llevaremos a la calle lo tendrá como destinatario directo. Ya no llama la atención que nunca haya allanado la enorme y lujosa mansión que el ex Ministro posee en el country Puerto Panal –incluye una gigantesca pajarera-, en el cual es vecino de los también impunes Máximo Kirchner, Osvaldo Sanfelice (su socio) y Fabián de Souza (socio de Cristóbal López), los dos últimos claros testaferros de Néstor y Cristina. 
No pretendo, en ningún caso, englobar en la podredumbre a la totalidad de los magistrados, pues los hay muy buenos en todos los fueros y en todas las instancias y, en algunos casos, hasta son mayoría. Pero hay una dramática concentración de corrupción en la Justicia Criminal Federal, y grandes focos infecciosos en la Laboral, en la de Seguridad Social y, por supuesto, en la ordinaria Penal, que tanto ha servido a la delincuencia común. 
Con una Justicia seria, independiente y rápida, todo será posible y, sin ella, nada lo será. Si los jueces actuaran conforme a la ley, el Poder Ejecutivo sería controlado en cada una de sus acciones, y podríamos reprimir eficientemente la corrupción de nuestros mandatarios, funcionarios y empresarios; con eso, cada una de las partidas presupuestarias iría a cumplir el objetivo previsto en salud, en educación, en vivienda, en infraestructura. El delito disminuiría rápidamente, y esa seguridad cotidiana, que hemos perdido hace tantos años, volvería a ser una costumbre y recuperaríamos la normalidad en nuestras vidas. 
Los conflictos gremiales y sociales se solucionarían con celeridad, ya que la sociedad entera confiaría en sus probos magistrados y obedecería, sin dudarlo, las sentencias que dictaran. Nuestros policías dejarían sus innegables vinculaciones con el crimen, y combatirían eficazmente el narcotráfico y los otros delitos graves. Las reglas se volverían inmutables y los inversores, tan desconfiados ellos, encontrarían innecesario establecer la jurisdicción extranjera para dirimir las diferencias en los contratos.
Es cierto que el Estado está en deuda con el Poder Judicial, y el crédito a favor de éste se prueba fácilmente con la cantidad de vacantes en juzgados y tribunales colegiados, con su infraestructura edilicia colapsada, con la gigantesca acumulación de papeles y con la obsolescencia de los medios informáticos puestos a su disposición. Todo eso depende del Consejo de la Magistratura y de la Corte Suprema, cuyo Presidente –Ricardo Lorenzetti- se ha visto beneficiado con el manejo de un enorme presupuesto. 
Por eso, para manifestar nuestro descontento, mantener la presión cívica sobre los jueces y avisarles que nuestra paciencia se ha agotado el 3 de agosto nos concentraremos en la Plaza Lavalle (y, espero, en todas las capitales provinciales ante sus tribunales), donde tienen sus sedes la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de la Magistratura. Nunca lo he hecho, pero hoy le pido por favor que difunda esta convocatoria, sobre todo para que llegue a los jóvenes, tan ausentes el 20 de junio en Comodoro Py, ya que serán los directos beneficiarios de este cambio urgente que la Argentina exige. 
Bs.As., 8 Jul 17

Por Enrique Guillermo Avogadro

domingo, 2 de julio de 2017

Arturo Mor Roig, el homenaje que falta

EL HOMENAJE QUE FALTA
A pesar de que cualquier crimen es repudiable, el cometido contra la persona del Dr. Arturo Mor Roig el 15 de julio de 1974, no admite ningún atenuante ni justificativo. Y pese a la estatura moral y política del asesinado, son escasos y silenciosos los homenajes que se le rinden. 
¿O acaso nunca se produjo este crimen?
Arturo Mor Roig nació en Lérida (Cataluña, España), el 14 de diciembre de 1914, y había arribado a la Argentina de muy pequeño junto con sus padres. Su familia se radicó en principio en la ciudad de Buenos Aires, trasladándose posteriormente a San Pedro en la Provincia de Buenos Aires; donde vivió durante su infancia y su juventud.
En la Universidad de Buenos Aires se graduó como procurador, iniciando su carrera profesional en la ciudad de Arrecifes, donde constituyó su hogar, radicándose posteriormente y en forma definitiva en San Nicolás de los Arroyos. Allí se casó.
En 1939 se afilió a la Unión Cívica Radical, desarrollando una intensa actividad militante junto al legendario dirigente juvenil Moisés Lebensohn. Ya adulto, se doctoró en Ciencias Políticas en la Universidad Católica Argentina. Inició su carrera política como concejal en San Nicolás. Luego de la reforma constitucional que permitió la reelección presidencial del General Juan Domingo Perón (1952/55), Arturo Mor Roig ingresó a la Cámara de Senadores de la Provincia de Buenos Aires, en representación de la segunda sección electoral.
Al producirse la Revolución Libertadora que derrocó al gobierno de Perón, los partidos políticos se reorganizaron y estallaron diferencias internas. 
La UCR no fue ajena a dicho proceso, produciéndose la ruptura en 1956. 
Los partidarios de Frondizi fundaron la Unión Cívica Radical Intransigente, mientras que el resto se nucleó en la Unión Cívica Radical del Pueblo, bajo la presidencia de Crisólogo Larralde. 
En esa encrucijada, Mor Roig tomó partido por la Unión Cívica Radical del Pueblo.
Posteriormente, la llamada Revolución Libertadora convocó a elecciones generales para el 23 de febrero de 1958 a las que el radicalismo concurrió dividido. 
Por la UCR Intransigente se presentó la fórmula Arturo Frondizi-Alejandro Gómez y por la UCR del Pueblo la fórmula Ricardo Balbín-Santiago del Castillo.
La UCRI obtuvo el vuelco de los votos peronistas por orden de líder exiliado, siendo de este modo consagrado presidente Arturo Frondizi. 
Mor Roig regresó a la Cámara de Senadores de de Buenos Aires, presidiendo el minoritario bloque de la UCRP por todo el período (1958/1962).
En 1962, se produjo el derrocamiento del gobierno de Frondizi, la clausura del Congreso y la intervención de todas las provincias, tras la fachada de legalidad que brindaba la presidencia ejercida por José María Guido bajo la tutela de las Fuerzas Armadas.
La Unión Cívica Radical del Pueblo se convirtió desde entonces en la motorizadora de un encuentro político y social que permitiera una coincidencia nacional en la formulación de programas mínimos, comenzando por el retorno a la legalidad constitucional y excluyendo la proscripción de ningún sector político.
Ricardo Balbín y Arturo Mor Roig fueron quienes llevaron adelante la febril ronda de conversaciones con todos los partidos y sectores políticos del país. 
Así nació la "Asamblea de la Civilidad", materializada en el acto del 12 de marzo de 1963.
Producido el restablecimiento de las instituciones democráticas, la fórmula de la UCRP Arturo Illia-Carlos Perette resultó la más votada (25,15%) y reunidos los colegios electorales en todo el país, los candidatos radicales fueron consagrados presidente y vicepresidente de la Nación por la mayoría absoluta de los mismos.
La decisión de Mor Roig de aceptar el ofrecimiento de conducir el proceso de transición a la democracia desde su gestión como ministro del Interior de un gobierno de facto, es sin duda el aspecto más controvertido de su vida pública y su actuación política.

Arturo Mor Roig había resultado electo diputado nacional por la Provincia de Buenos Aires y fue consagrado presidente de la Cámara, ejerciendo el cargo hasta el golpe militar de 1966. 

El enrarecimiento del clima político hacia 1965, impidió la sanción de la Ley de Presupuesto y fue creando el ambiente para el golpe de Estado, tramado por militares, sindicalistas y empresarios, con el aval de las empresas multinacionales.
Finalmente, el golpe anunciado se produjo bajo la denominación de Revolución Argentina. 
Entonces, hubo que avocarse a la recuperación de las instituciones democráticas y por el reencuentro definitivo de los argentinos. Ricardo Balbín y Arturo Mor Roig, serían los principales responsables por la UCRP de llevar adelante esta estrategia, para la cual contaban con la experiencia anterior de la Asamblea de la Civilidad.
Así surgió La Hora del Pueblo, agrupación que nucleó a los más representativos partidos políticos argentinos, continuando la línea dialoguista de 1962 en la "Asamblea de la Civilidad". 
En el proceso de diálogo político iniciado, les cupo tanto a Balbín como a Mor Roig el rol de principales propulsores, lo que les valió la oposición férrea de sectores internos del radicalismo que descreían de las bondades de un intento de acercamiento con Perón.
En ese marco se inscribió la decisión de la Junta de Comandantes de designar presidente al Gral. Alejandro Lanusse, con retención de la Comandancia del Ejército. Pero al mismo tiempo, los militares decidieron ofrecer el Ministerio del Interior al Mor Roig el 24 de marzo de 1971, noticia que produjo un fortísimo impacto en el seno del radicalismo, de cuya mesa directiva formaba parte.
La decisión de Mor Roig de aceptar el ofrecimiento de conducir el proceso de transición a la democracia desde su gestión como Ministro del Interior de un gobierno de facto, es sin duda el aspecto más controvertido de toda su vida pública y su actuación política. Condicionó su aceptación a que los partidos integrantes de La Hora del Pueblo prestasen su conformidad.
El principal escollo para la aceptación de Mor Roig lo constituyó precisamente su propio partido, y la conducción encabezada por su amigo de siempre, Ricardo Balbín. 
Existieron gestiones oficiosas para lograr torcer la opinión contraria del caudillo radical a la designación de Mor Roig. 
Balbín, que lo conocía en profundidad y sabía de sus condiciones morales, dijo sobre Mor Roig: "¿Sabe lo que pasa con el Catalán? Él ha pensado que podía dar la solución. Ha ido de buena fe".
A cinco días de asumir su cargo como Ministro de Interior, anunció oficialmente la rehabilitación de la actividad política y comenzó una serie de reuniones con los máximos representantes políticos. 
El proceso desembocaría en las elecciones del 11 de marzo de 1973 con el triunfo de la fórmula Cámpora-Solano Lima.

SU MUERTE

Minutos antes de las 14 del 15 de julio de 1974, Arturo Mor Roig, como solía hacerlo, tomó ubicación, junto a otras tres personas, en el restaurante Rincón de Italia de la calle Paraguay 3701, ubicado a unas 10 cuadras de la estación de San Justo. 
Alrededor de las 14.30 dos jóvenes correctamente vestidos, que ocupaban una de las mesas cercanas a la de Mor Roig, se pusieron de pie y decididamente avanzaron hacia él. Al llegar a su lado extrajeron pistolas de entre sus ropas y comenzaron a dispararle. Segundos después, otros dos hombres que se encontraban en la puerta del local ingresaron empuñando escopetas de caño recortado y abrieron salvajemente fuego sobre la víctima, que ya se había desplomado mortalmente al suelo.
En 1974 hubo 117 secuestros y 110 personas asesinadas. En pleno funcionamiento de las instituciones democráticas, ejercía la presidencia de la Nación el general Perón

En medio del desconcierto y el pánico de la gente, que comenzó a correr desesperadamente, los asesinos, respondiendo a un plan bien estudiado y fríamente ejecutado, salieron por una de las puertas de servicio, ingresaron a un Fiat 128 rojo que los aguardaba y huyeron a toda velocidad. 

La autopsia realizada horas después en el Instituto de Cirugía de Haedo informó que el cadáver de Mor Roig tenía 32 orificios de bala.
El asesinato provocó una honda conmoción en los círculos políticos y fue condenado por los diferentes partidos mayoritarios. El Poder Ejecutivo decretó duelo nacional y sus restos fueron velados en el Salón de los Pasos Perdidos del Congreso e inhumados en San Nicolás.

SUS ASESINOSHoras después del asesinato y luego de un tiroteo en Haedo, la policía dio muerte a un probable implicado en el crimen y detuvo a otros dos. El individuo muerto era Guillermo Rubén Pérez, con un frondoso prontuario en actividades terroristas y con varios pedidos de captura. Era militante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y estaba considerado como el número tres de la organización detrás de Roberto Santucho y Enrique Gorriarán Merlo. Además, estaba implicado en el secuestro y asesinato del director de Fiat, Oberdan Sallustro, en 1972. 
Días después, sin embargo, la agrupación Montoneros se atribuyó -extraoficialmente- el hecho mediante algunas pintadas y cánticos.
Pero es innegable que Montoneros, el ERP y tantas otras agrupaciones terroristas, estaban imbuidas de la paranoia de la subversión, con total desprecio de las instituciones democráticas, como también de la vida y la libertad de las personas. 
Basta señalar que en 1974 hubo 117 secuestros y 110 personas asesinadas. Y durante ese año, en pleno funcionamiento de las instituciones democráticas, ejercían la Presidencia de la Nación el General Juan Domingo Perón, y luego de su muerte, su esposa y sucesora, María Estela Martínez. 
Fue en ese clima de intolerancia que se produjo la muerte de Mor Roig.
A 43 años de su asesinato, cabe preguntarse: ¿Por qué el radicalismo silencia este crimen? ¿Por cobardía o por complicidad?

Orlando Agustín Gauna