sábado, 13 de agosto de 2011

El Fiscal, Dr. José Ignacio Candioti Puyol y las amenazas


El Fiscal Candioti Puyol, dice haber sido amenazado por “la hermandad”.

Desde hace dos años, se encuentra privado de su libertad, Juan José Luis Gil, imputado de tener responsabilidad penal en las denunciadas amenazas de “la hermandad”.
No le caben a Juan José Luis Gil el principio de inocencia ni posibilidad de excarcelación. Parece un condenado sin juicio previo.
¿Será verdad que existieron esas amenazas?
¿Será verdad que Juan José Luis Gil tiene responsabilidad penal en el delito denunciado?
Las amenazas se habrían producido en Reconquista, Provincia de Santa Fe, lugar que en su momento fue asentamiento de terroristas integrantes de distintas organizaciones que procuraban la toma del poder mediante las armas, fuera el gobernante de turno electo democráticamente o ungido por golpes militares.
Hoy, estos asesinos convertidos en “inocentes víctimas de la represión”, tratan de obtener réditos económicos y políticos, valiéndose de las prebendas que le otorgan en la actualidad, los tres poderes del Estado.
Y la familia del Fiscal Candioti, también aprovecha la coyuntura para  de sacar su propio rédito.
Así fue como por la simple travesura de una niña, (trazar unos garabatos sobre una fotografía familiar) armaron un dramón que supera cualquier telenovela mejicana. La travesura fue disfrazada de AMENAZAS.
El juez federal de Reconquista, Eduardo Valiente, ordenó un sumario interno en el Juzgado, y el fiscal Salum presentó una denuncia penal. El gobierno de Hermes Binner repudió el episodio que "intenta crear un clima de intranquilidad y amedrentamiento ante el inicio de los juicios de lesa humanidad", dijo el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Héctor Superti.
"Es inadmisible que al comenzar los juicios por los delitos del terrorismo de Estado en la provincia resurjan actos intimidatorios y autoritarios como el sufrido por la familia del doctor Candioti, que hacen revivir la época más nefasta de nuestro país", dijo la vicegobernadora Griselda Tessio.
Por su parte la Asociación Norte Amplio por los Derechos Humanos (organización integrada por militantes de derechos humanos del norte santafesino) emitió en un duro comunicado, un enérgico repudio al hecho que calificó de "episodio cobarde" y luego continuó diciendo: "Este hecho de golpear a la familia, tratando de meter miedo e impedir que se investiguen los sucesos más atroces de lesa humanidad que se cometieron en el pasado dictatorial, se suma a las amenazas que se vinieron realizando a través de anónimos mails al doctor Candioti y a otros ciudadanos.
La Cámara de Diputados de la provincia votó una declaración de repudio a las amenazas contra el doctor Candioti y su familia y expresó su solidaridad con el fiscal. El proyecto fue presentado por la diputada del SI, Alicia Gutiérrez, querellante en la causa de la Quinta de Funes, a quienes acompañaron tres de sus colegas: el presidente del bloque del Frente Progresista, Raúl Lamberto; Pablo Javkin, del ARI y Rubén Marín, del Frente para la Victoria. "Los hechos muestran que el accionar de la Justicia incomoda a los imputados en las causas de lesa humanidad y que se propusieron como único fin intimidar a quienes trabajan con compromiso y responsabilidad", dijo Gutiérrez. Raúl Borsatti, integrante de la ONG’s Norte Amplio por los Derechos Humanos, expresó: nosotros estamos indignados porque ayer ultrajaron el lugar de trabajo de la Dr. Susana Almeida, que es la esposa de Candioti, y le dejaron amenazas.
Pero finalmente la niña de la travesura fue descubierta “por la eficaz acción de la justicia” y todos se llamaron a silencio.
Los que mi abuela hubiera llamado “charlatanes de feria” o embaucadores, como el gobernador Hermes Binner, la vice gobernadora Tessio, Lamberto, Alicia Gutierrez, Pablo Javkin, Rubén Marín, Raúl Borsatti, dejaron flotando en la opinión pública sus falsas imputaciones.
Y evocando los dichos de mi abuela, “a rio revuelto…”, la atemorizada esposa del Fiscal Candioti obtuvo su ansiado traslado a un destino próximo al de su esposo, para ser alejada de aquel “ambiente intimidatorio”.
Para ellos no hay condena.

Orlando Agustín Gauna