lunes, 6 de febrero de 2017

Asoma la verdad

Empiezo la columna de hoy haciendo mías las palabras en un twitter de Vicky Villarruel.

“No puse bombas ni secuestré, nunca pensé que un mundo mejor se hacía eliminando gente, no convalido violaciones a los DDHH, no debo explicaciones.”
Esta semana se ha producido un hecho para celebrar. Finalmente, el periodismo ha decidido empezar a hacer visible algo que se ha barrido bajo la alfombra sistemáticamente. 
Lo hace a su manera, plagado de golpes bajos, chicanas y operetas… pero está sucediendo!!
Bienvenida sea la luz sobre la verdad.
Años abortando el debate con la consabida y sacrosanta sentencia: “la justicia ya se expidió así que, de eso, no se habla”
De eso no se pudo hablar porque los vigilantes del “pensamiento nacional” decretaron que era apología del delito.
Buscar la verdad y completar la historia te convertía en genocida, torturador y apropiador de menores. Así de implacables fueron. Implacablemente injustos y autoritarios.
Si no te mató un policía o un militar, no eres víctima. No has muerto ni te han mutilado. Es mas, no has existido.
No mereces reconocimiento, mucho menos reparación moral ni indemnización por parte de quienes te hicieron volar por el aire o te asaron como un pollo con una “indefensa” molotov armada en el living de la casa de la periodista panelista de Intratables que nos toma por estúpidos.

Liliana Franco la fabricante de bombas molotov
Nadie oyó tu reclamo en 33 años de democracia mientras tus agresores obtenían honores, cargos, compensaciones y se erigían en las autoridades morales de la patria.
Tu culpa fue no haber secuestrado a los hermanos Born y matado a su chofer. Si lo hubieras hecho podrías haber sido legislador y gozarías de todos los privilegios de una jubilación con desahogo económico.

O podrías haber tomado por asalto un regimiento de Formosa y asesinado a los colimbas que no se rindieron… también hubieras sido diputado y podrías haber acomodado a toda tu familia.
Pero no, tuviste la mala suerte de que te tocó estar entre los demonios.
Tuviste la mala suerte de que a la opinión pública se le ocurrió dejarse guiar por el pensamiento único de la opinión “publicada” que decidió hacer silencio por “corrección política” y por 2.000 millones verdes de razones.

Y allí fuimos a parar, barridos bajo la alfombra durante 33 años de democracia.
Casi 34 años y recién ahora parece que Intratables se da cuenta de que Vicky Villarruel es una señora seria y consistente que tiene la contundencia de la verdad. ¡¡¡En buena hora!!!  ¡Aleluya!
Deben haber medido la audiencia y olfatean que la opinión pública está cambiando.
Por fin podemos ver a Gil Lavedra balbuceando que lo de los 70 no fue una guerra, junto a Fredy Storani diciendo que si lo fue y que la coordinadora supo generar otra oferta para la juventud.
Por fin vemos que la incoherencia nos es muy propia. Correligionarios, protagonistas directos de un misma gestión dramática, todavía no se han puesto de acuerdo en el nudo del problema. 
Según convenga, fue una guerra o no fue una guerra. Mientras tanto, en el medio hay personas, victimas, a las que se barre debajo de la alfombra una y otra vez.
Gil Lavedra ha sido erigido por el periodismo en “Totem de la justicia” a la que no se puede cuestionar. 
¿Perdón?
¿La justicia no se puede cuestionar? 
Cuando la frase “Creo en la justicia”, se convierte en lo mas hipócrita que se puede decir, es que debemos preguntarnos que pasa. ¿Qué ha pasado con nuestra justicia?
¿Esto es justicia? 
En un estudio de televisión, dos altos funcionarios contemporáneos de un mismo partido, que participaron de un gobierno clave, dicen todo lo contrario y nosotros, los ciudadanos… ¿no podemos cuestionar?
¡Yo creo que tenemos la obligación!! 
Por el bien de la reconciliación y el perdón, que vendrá sólo, como consecuencia de la luz sobre la verdad.
Por último, lo que debería ser primero y fundamental. Deberíamos preguntarnos que pasó con el periodismo. ¿Por qué tanto silencio? Antes y ahora. Repito… antes y ahora. Pensamiento único, deshonestidad intelectual, hipocresía y cinismo con muy pocas y honrosas excepciones.
Históricamente el periodismo, en su mayoría, adhirió a las 4 falacias en las que incurrió Gil Lavedra en Intratables:
Gil Lavedra se dio vuelta
1- “NO HUBO GUERRA”.
En la sentencia del tribunal que juzgó a las juntas en 1985, siendo él integrante del mismo, sostuvo exactamente lo contrario.
2- “SE TENDRÍA QUE HABER JUZGADO A LOS TERRORISTAS Y NO PROCEDER COMO SE PROCEDIÓ”
Es de público conocimiento que los terroristas fueron juzgados. Se los condenó y, ni bien el gobierno de Cámpora llegó al poder abrió las cárceles y soltó a todos para que hicieran una cacería de los jueces que se habían atrevido a condenar. El Juez Quiroga fue asesinado y el resto debió exiliarse.

A la fecha del golpe del 76 no había juez que se animara a procesar y menos a condenar a los terroristas.
El partido del Dr Gil Lavedra no quería saber nada con hacerse cargo del desmadre. Al contrario, golpeó reiteradamente la puerta de los cuarteles pidiendo el golpe para terminar con la sangría y, una vez ocurrido, volvió a golpear pidiendo puestos para participar del gobierno (con la represión incluida). Hay que hacerse cargo de TODO.
Radicalismo y Peronismo aportaron un sin número de Intendentes que cubrieron todos los cargos… ¿ o te crees que eran todos militares?
Hasta el Socialismo puso a su máximo líder, Américo Ghioldi, como embajador en Portugal.

Horacio Tomás Liendo con el dirigente Américo Ghioldi del Partido Socialista Democrático
Zaffaroni fue nombrado juez, pero para Gil Lavedra, en Intratables, los militares son los únicos culpables.
3- “EL TERRORISMO NO ES DELITO DE LESA HUMANIDAD”
El estatuto de Roma dice exactamente lo contrario.
Los atentados mas numerosos y escalofriantes se cometieron en democracia con apoyo estatal.
Montoneros como Bidegain y Obregón Cano, entre otros, fueron gobernadores del gobierno peronista y decenas de intendentes también eran montoneros sin mencionar funcionarios y jueces.
4- “LAS VÍCTIMAS DEL TERRORISMO SE ABROQUELAN EN DEFENSA DE LOS MILITARES”
En esto, Gil Lavedra, fue ampliamente acompañado por la claque periodística que mortificó a los familiares de las víctimas del terrorismo como antes lo hicieran con Gómez Centurión,  con preguntas como ¿Qué sentis cuando pasas por la ESMA? ¿Qué sentis cuando pensas en Galtieri? ¿Condenas el genocidio perpetrado por los militares?
Nunca escuché a un periodista o al propio Dr Gil Lavedra cuestionar a los familiares de la represión militar como lo hacen con las víctimas del terrorismo.
Jamás se cuestionó la pública defensa y reivindicación que los familiares de terroristas confesos desaparecidos hacen, no solo de sus hijos, nietos, padres, madres o hermanos, sino de sus actos, su ideología y sus propósitos.
Jamás se los cuestionó y nunca se les pidió unas disculpas y un acto de arrepentimiento por la violencia que emplearon contra el país de todos los argentinos, en su afán por hacerse del poder.
¿Cómo es que hoy, todavía, no se puede cuestionar el pensamiento único?
¿Porque me contestan que la justicia ya se expidió?
¿Cuál justicia?
¿La del Dr Gil Lavedra hoy o la del Gil Lavedra modelo 1985 que habló por su sentencia?
Sentencia del tribunal integrado por Gil Lavedra sobre el juicio a las Juntas Militares en 1985.
“…. el fenómeno se correspondió con el concepto de guerra revolucionaria (….) no hay entonces delincuentes políticos, sino enemigos de guerra y que debemos admitir que en nuestro país si hubo una guerra interna iniciada por las organizaciones terroristas contra las instituciones de su propio Estado”
Mientras los argentinos pasamos 33 democráticos años mirando para otro lado hay gente que clama por ser visibilizada.
Ellos también son argentinos. Víctimas que merecen justicia.
Que se haga la luz para que podamos tener paz.

Por Juan Martín Perkins.