domingo, 14 de abril de 2013

Los KK: Genéticamente Inmorales

Usted pregunta y se pregunta, porque no los entiende. 
Usted se indigna cuando ve a la presidente en la Plata exhibiendo el Rolex, y explicándole a los damnificados que ella también fue una exitosa inundada, o mintiéndoles acerca del entubamiento del arroyo El Gato. 

Usted replica desde la bronca las imágenes de La Cámpora adueñándose miserablemente de la solidaridad ajena. 
No entiende la patoteada de Larroque al periodista de su propio palo, y menos la participación militante de la compañera del agredido. 
No consigue comprender cómo es posible que Cristina Kirchner sea absolutamente incapaz de hacer un simple comentario sin autoreferenciarse. Sin protagonizar y sin tratar de ser el eje. 
No los entiende porque trata de hacerlo desde su propia lógica, no desde la de ellos. 
Sucede que, simple y sencillamente, son así de miserables. Pero cuando decimos miserables, nos referimos puntualmente a que tienen una mísera moral; una moral que, de tan limitada, pasa a ser casi inexistente. Esa miseria que los hace anteponer, siempre, frente a cualquier circunstancia, el fanatismo de la pertenencia y el seguimiento al ídolo con pies de barro. Aunque ese barro cotice en miles de millones. 
Los líderes son meros comerciantes que manipulan la voluntad ajena. Los fanáticos son personas de volátil dignidad, que le encontraron un sentido a sus propias vidas fanatizándose con el modelo, la militancia, la revolución, y toda la falsedad que les instalaron cuatro vivos desde el año 2003. 
No tienen dignidad, más que nada, porque en su negocio, (la política y el poder), no la necesitan. La mentira es una herramienta básica, elemental y de uso cotidiano. 
Así como lo bombardearon con spots y publicidades de la revolución ferroviaria de Randazzo, para que todo se termine abruptamente el día siguiente a la marcha del 22 de febrero. 
Así como la presidente, al cabo de una década en el poder, tuvo que tener la tragedia de La Plata para decir en cadena que recién se estaba enterando de lo mal que estaban las cosas en su propia ciudad, y que iba a pedir una investigación. 
Así como Boudou sigue siendo el vicepresidente de este país. 
Así como dijeron "que se queden con la fragata", para luego montar un circo por el épico regreso, como si estuviera volviendo de vencer a Bonaparte en Waterloo. 
Así como enfurecieron ante la designación de Jorge Bergoglio como Papa, y lo silbaron en Tecnópolis, para pasar en 48 horas a ser católicos, apostólicos, y Bergoglistas de toda la vida. ……….. 
Así son ellos. Pero es un grave error pretender que sean distintos, que se comporten de otra forma o que modifiquen conductas. No es solo que no lo quieran hacer, es que no pueden. No saben, no entienden, no está en su esencia. 
Son genéticamente inmorales. 
 ¿Cuándo le ha visto usted a Cristina Kirchner un gesto de humildad genuino y sin fingir?, si hasta frente el Papa y en clarísimo offside ante el mundo que la miraba, no cabía en si misma de la indignación por tener que atravesar ese mal trago? 
¿Cómo pretende usted que Andrés Larroque no se manifieste como lo hace, cuando cada vez que tiene una actuación pública chorrea guarangada y patoterismo? Larroque fue crudamente sincero cuando le respondió inicialmente a Miceli. - ¿Por qué lucen remeras de la Cámpora en la acción solidaria? - Porque somos de La Cámpora... Simple y sencillo. Para el hombre era la lógica, y se embroncó porque el periodista pretendía elevar el tema hacia alturas que Larroque desconoce, que le resultan ajenas. 
En este contexto, no pueden llamar la atención la capitalización política de la solidaridad ciudadana, ni la manipulación de donaciones, los robos, el ocultamiento de víctimas, y todas las actitudes miserables. Desafortunadamente, no todos tenemos los mismos tiempos de asimilación ante las actitudes ajenas. Algunos advierten la mentira ante las primeras señales, otros exigen evidencias taxativas, y hay quienes se resisten eternamente, utilizando los argumentos más inverosímiles para justificar lo injustificable, y enterrándose cada vez más en el pantano de la hipocresía. Decía un amigo de La Plata, ante el horror, "hasta ayer le creí a este gobierno, ya no le creo nada nunca más". Necesitó vivirlo para entenderlo.... 
Otros sabemos desde hace años quienes son...y no los odiamos como ellos creen, porque sencillamente entendemos sus carriles de razonamiento y sus actitudes. 
Ya nada nos escandaliza ni sorprende. Solo molesta esa amarga certeza de que, mañana, harán algo aún más cínico que lo que hicieron hoy... 
Por Fabián Ferrante

1 comentario:

ricardo carrizo dijo...

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