Partidario del intervencionismo económico, jugó con su imagen de político con experiencia y limpio de corrupción, fama que se forjó ocupando los puestos de presidente del Tribunal de Cuentas, de ministro de Justicia y de alcalde de Varsovia. Como ministro de Justicia trabajó contra el crimen organizado y promovió un sistema jurídico riguroso y represivo. "Soy y seré partidario de la pena de muerte", afirmaba abiertamente. Fiel a sus convicciones conservadoras, prohibió varias manifestaciones de homosexuales en Varsovia.
CUIDADO CON LA BRISA DE LAS ALAS DE MARIPOSA
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*El progresismo en la Iglesia es la peor herejía que la ha acosado a lo
largo de su historia. Bajo el actual “pontificado”, avanza a toda
velocidad.*
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Hace 11 horas
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